26 de març 2011

Realidades paralelas

¿Y si nuestros personajes se reencarnaran en otros totalmente diferentes pero manteniendo su carácter?

Ya había llegado el mes de noviembre y el campeonato mundial de Fórmula 1 (el certamen más importante de automovilismo de velocidad) encaraba su recta final. Esa temporada había estado muy igualada: Mariana era llegaba líder a la última carrera pero seguida muy de cerca por Miguel y Rodrigo. Miguel únicamente se encontraba a dos puntos de la chica mientras que Rodrigo ya estaba a diez puntos debido a unas penalizaciones que recibió por jugar sucio en la pista.
Mariana era una piloto segura y mucho mejor que la Mariana que inicio el campeonato. Al principio presentó dudas porque llevaba pocos kilómetros a manos de su coche pero gracias a la experiencia acumulada con el paso de la temporada, se fue afianzando en el campeonato hasta llegar a ser líder. Mariana, además, contaba con el apoyo de Beatriz cuyo marido murió durante una carrera.
Miguel era un piloto con mucho talento. Probablemente era el que más talento tenía en toda la parrilla. Eso no es garantía de éxito porque no sólo el piloto influye en las carreras. Además la joven Mariana irrumpía con éxito su reinado en la competición. Miguel era un piloto elegante y muy respetuoso con los demás así despertaba simpatía en muchos de los demás pilotos. 
Rodrigo tenía más experiencia que Mariana pero su manera de pilotaje no era mucho mejor que el de la joven. La manera de llevar el coche de este piloto era rara y por muchos mal vista: desgastaba mucho los neumáticos y arriesgaba mucho cada frenada. Cuando adelantaba los rivales, se acercaba mucho a ellos cosa que podía provocar algún que otro accidente. Por estas irregularidades, se decidió sancionar con una carrera sin participar a Rodrigo.
Además de estos pilotos con opciones a ganar el campeonato había otros que ya no lo podían ganar matemáticamente como Luis, un piloto experto en la competición pero que su manera de correr era demasiado conservadora.
Con este escenario, pues, se llegó al Gran Premio de México que se disputaba en la península del Yucatán. El viernes se disputarían los primeros entrenamientos para adaptar los bólidos al circuito, el sábado se definiría el orden de salida para la carrera que se disputaría el domingo. 
Los entrenamientos del viernes no tienen demasiada importancia pero en carreras como esta quedar por delante del rival podría suponer un golpe a la moral del contrincante.
Miguel fue el que quedó primero muy seguido de cerca por Rodrigo. Mariana quedó tercera pero un poco más retrasada en tiempos.
-         ¿Os lo habéis tomado con calma, verdad? – le dijo Miguel una vez terminados los entrenamientos a Mariana
-         ¿Crees que te diré nuestra estrategia?
-         Por su puesto que no, sólo era curiosidad – respondió esbozando una sonrisa.
Esa sonrisa en ocasiones podía con Mariana y finalmente su rival en pista y amigo fuera conseguía su objetivo.
-         De acuerdo, sí, pero ya lo sabes los viernes no son más que para configurar el coche.
-         Claro, claro.

El sol ya volvía a salir anunciando un nuevo día en México. El sábado ya era una realidad y empezaba la hora de la verdad para Mariana, Miguel y Rodrigo.
Rodrigo estaba enfadado por no poder haber estado encabezando la tabla de tiempos el día anterior y fue al circuito decidido a marcar el mejor tiempo.
La sesión de treinta minutos empezó. En un principio Luis, uno de los pilotos que no podía ganar el mundial hizo el mejor tiempo. Poco le duró la alegría a este piloto: con el paso de los minutos los tiempos se rebajaron y los tres candidatos ya estaban delante. Mariana empezó tomándoselo con calma y se mantuvo tercera, tras Rodrigo, que salió a todas, y Miguel.
Cuando quedaban diez minutos empezaron las hostilidades: Miguel superó a Rodrigo y Mariana rebajó sus tiempos acercándose mucho al segundo. Finalmente la líder del mundial también superó a Rodrigo pero aun quedaban tres minutos de sesión.
-         Bien hecho, Mariana – le dijo Beatriz, en el garaje de su equipo.
-         Esto aun no ha terminado, pueden pasar más cosas – le respondió Mariana.
En la pista Rodrigo y Miguel luchaban por la primera posición y bajaban más aún sus tiempos. Esto hizo que Mariana saliera rápidamente de su garaje para intentar unirse a la lucha.
Rodrigo consiguió superar de nuevo a Mariana pero le fue imposible hacer un tiempo más rápido que el de Miguel. Así pues, Miguel quedó primero, Rodrigo segundo y Mariana tercera, igual que el día anterior.
Una vez terminada la sesión, Rodrigo fue al garaje de Miguel para conversar con él.
-         ¿Cómo lo has hecho? Era imposible superarte
-         Con trabajo y una buena configuración del coche
-         Seguro que con trampas… - dijo en un susurro Rodrigo
-         ¡¿Cómo te atreves?! No se puede ir acusando a todo el mundo sólo por perder.
Pero Rodrigo ya no escuchaba, sino que fue a buscar una llave inglesa en el garaje de Miguel y le dio un golpe en la cabeza. Cuando los mecánicos de Miguel lo vieron se escandalizaron y saltaron encima de Rodrigo y lo llevaron delante los comisarios de la carrera. Otros mecánicos se quedaron con Miguel y lo llevaron a la clínica del circuito. Allí determinaron que había sufrido una hemorragia cerebral por causa de dos golpes, el de la llave y contra el suelo. Esa misma noche hubo complicaciones en el cerebro de
Miguel y se anunció su muerte que propició la suspensión de la carrera y por extensión del Mundial. Rodrigo por su parte fue acusado de homicidio y llevado a un jugado cercano al circuito.

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